música de Clara Serrano

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jueves, 26 de junio de 2008

Monday, March 27, 2006
Sería porque avanzaba la noche y el poder del sueño era mayor que sus ganas de llamarla que siguió leyendo intentando concentrarse, a sabiendas de que lo que buscaba era perder suconsciencia sobre alguna de las líneas de la página del libro con el que estaba .
Había pasado ya tiempo desde que se vieran por última vez y sobre todo, de aquel día en que ella decidió marcharse, pero ahora se sentía un hombre nuevo, quizás más cansado y doblegado por los últimos acontecimientos, pero sobre todo más libre y relajado, sin presiones.¿Seguía amándola?, quizás, sí, en su interior la amaba profundamente porque así fue siempre, desde que le arrancara una noche de risas ciertas por sus tontas ocurrencias y también por el generoso escote que mostraba,¿por qué no?
Los días transcurrían demasiado deprisa y el miedo había atenazado demasiados impulsos, así que debería renunciar a ella.No sabría nunca qué hubiera ocurrido de llamarla. se quedaría con esa espina de por vida,... qué narices, por qué no sería más valiente.
El sueño benefactor le había invadido por fin. Mientras, la estela de humo de sus pensamientos se deshacía por los circunvoluciones de su cerebro.Una calle sola, muy larga y estrecha y tú que no te decides andar, pero el suelo va desapareciendo detrás tuyo y te obliga a moverte. No sabes qué hay y sobre todo, no quieres ir hasta un final que ni se divisa. Tus pasos son inseguros y tropiezas más de una vez sobre un pavimente asombrosamente liso. Decides sentarte e irremisiblemente, caes al vacío dando vueltas, sin gritos ni aspavientos, asumiendo tu destino.
¡Joder¡, me he vuelto a dormir, ya llego tarde a la cita.

Autora: Clara Serrano