música de Clara Serrano

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domingo, 25 de mayo de 2014

Había pasado ya tiempo desde que se vieran por última vez y sobre todo, de aquel día en que ella decidió marcharse, pero ahora se sentía un hombre nuevo, quizás más cansado y doblegado por los últimos acontecimientos, pero sobre todo más libre y relajado, sin presiones.¿Seguía amándola?, quizás, sí, en su interior la amaba profundamente porque así fue siempre, desde que le arrancara una noche de risas ciertas por sus tontas ocurrencias y también por el generoso escote que mostraba,¿por qué no?
Los días transcurrían demasiado deprisa y el miedo había atenazado demasiados impulsos, así que debería renunciar a ella.No sabría nunca qué hubiera ocurrido de llamarla. se quedaría con esa espina de por vida,... qué narices, por qué no sería más valiente.
El sueño benefactor le había invadido por fin. Mientras, la estela de humo de sus pensamientos se deshacía por los circunvoluciones de su cerebro.Una calle sola, muy larga y estrecha y tú que no te decides andar, pero el suelo va desapareciendo detrás tuyo y te obliga a moverte. No sabes qué hay y sobre todo, no quieres ir hasta un final que ni se divisa. Tus pasos son inseguros y tropiezas más de una vez sobre un pavimente asombrosamente liso. Decides sentarte e irremisiblemente, caes al vacío dando vueltas, sin gritos ni aspavientos, asumiendo tu destino.
¡Joder¡, me he vuelto a dormir, ya llego tarde a la cita.

Autora: Clara Serrano

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