música de Clara Serrano

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lunes, 14 de julio de 2014

AS LONG AS YOU´RE LOVING

Mientras vayas amando, no va tan mal.... Lo peor es cuando se seca la fuente, cuando no sale el agua que generosa brotaba de ella y quedas sediento bajo un sol, que inclemente, te acecha. Entonces, date por muerto, pero en vida. La fuente se seca en origen o en destino o en ambas a la vez, pero igualmente mueres.

En estado catatónico permaneces hasta que una generosa primavera tenga a bien regalarte un nuevo manantial fresco, abundante y cristalino del que saciarte. Hasta entonces, vives de forma rutinaria y mantienes el tipo para aquel que, curioso, observa.

Casi nadie detecta nada, sólo  el que con apasionamiento
ha vivido o vive, nota,  si acaso, un punto de fuga perdido en tu mirada, melancólico, nostálgico, amargo o desangelado.
Tu paso no será tan firme y tus ojos mirarán sin ver, fijos aún en lo que decidió huír de tu lado. Reaccionarás con frialdad o desapasionamiento y tus palabras manarán no de tu corazón, sino de tu garganta.


Pero le quiero y por eso no le dejaré ir ni cerraré mi corazón por fin. 
No lo hice así en otras ocasiones, no porque el amor sea  veleidoso sino porque es flor delicada que agradece el resguardo, y cuando el frío del invierno lo atrapa, se ennegrece y muere congelado de soledad. 
Ahora, ni siquiera hay  un invierno físico y real  y tanto el calor que me rodea  como la ternura que aún se esconde en mis ojos y en los suyos  si nos miramos, acompañan mi decisión.

Tendré que pagar un alto precio, su ausencia, que me aguijonea en las mañanas cuando despierto, en los días sin su presencia  y en las noches cuando me acuesto; pues a estas alturas aún se muestra vacilante su decisión.  
Pero el amor no conoce de estaciones ni tiempos de espera y simplemente, habita. El amor es un aguerrido atleta, un duro guerrero espartano, entrenado en el desaliento, la dureza de las pruebas y el viento más destemplado. Y por ello, aunque agotando el último aliento, todavía permanezco aquí, por él y para él , esperando que su juicio encuentre el camino acertado y le lleve hasta mí.
 
En mi caso, las dos mitades que forman mi alma, corazón y razón, se niegan a vivir con desatino y así, pero con mi resistencia  al límite y  desfalleciendo, aún espero el momento en que nuestros ojos se miren dándose permiso, entregándose sin pudor ni prejuicios y con generosidad  la verdad que guardan.
Quizás sea una lucha feroz la que entablan su corazón y su cabeza, a estas alturas no se ha dado cuenta de que cuando la razón no acompaña al corazón, ni es conciencia ni es razón.
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Autora: Clara Serrano  
Foto:www.gabisanchez.es

 

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