música de Clara Serrano

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martes, 19 de agosto de 2014

DESCUBRIÉNDOTE

Una parte de tu naturaleza es profundamente mala  pero sabes engañar, con sutiles frases pergeñadas de cinismo y edulcorantes para la vanidad ajena. Yo sé quién eres y por eso me detestas, porque te reconocí hace tiempo, porque tu arte  de engaño no puede seducirme como lo hacía  antaño y te planto cara,  aunque no te digo todo lo que siento, porque no tengo necesidad de herirte más de lo que lo hace mi resistencia a no dejar que me manipules, que me mangonees, que decidas por mí, como los demás continuamente consienten.
Crees tener la razón, la verdad, la explicación a todo y para todos. Tu extrema soberbia te impide darte cuenta de lo necia que resultas a una persona que se cuestione minimamente tu argumentación.

A ti también te puede la vanidad que te produce la aquiescencia ajena y como tu público es reducido, pocas ocasionas te procuras para poder verte cuestionada; de tal manera que al final, no sales de la estupidez ni obcecación de tus "razonamientos" y vives engañada  y engañando al que te secunda.
Pero lo que más me molesta de ti es la poderosa perversión que te hace abusar del débil y atormentarlo con tus juicios, comentarios y amenazas para tenerlo a tu merced y hacer de su vida lo que consideras mejor para él.
Eso y tu extrema ira y frustración hacen de ti un ser detestable, pues tu corazón no emana más que miseria y a pesar de tu extrema generosidad con el dinero  que te hace ser merecedora del carño ajeno, resultas para mí un ser del que necesito alejarme.

Cuando leas esto, sabrás que eres tú de la que hablo porque tu aviesa naturaleza ya me ha definido con suficientes epítetos como para incluir el de maledicente entre ellos. No lo soy, soy sincera y clara como mi nombre y mientras me quede un ápice de fuerza mental que no física, te seguiré cuestionando y diciéndote que dejes de manipular, mangonear, predicar, atormentar y decirle a Dios y al diablo lo que es verdad o lo que hay que hacer o no. 
Y en el fondo, todo esto me da una gran pena, porque siempre tuve debilidad por ti  y me duele pensar y sentir todo esto de alguien a quien de verdad he querido.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

El odio es el amor sin todos los datos necesarios.

clara SL dijo...

Para un anónimo que se refiere a que me dirijo a él en vez de a ella.
Imagino quién eres, pero he de decirte que rotundamente No, para nada, es ELLA, de querer poner él, lo habría puesto. Jamás he huído de decir la verdad, mucho menos en un espacio como es mi blog que me pertenece.No rehuyo decir la verdad, demasiados disgustos me ha costado esto en la vida, pero la mayoría de las veces,lo acepto como un bien.

clara SL dijo...

Sí,tienes razón, el odio es una forma pervertida de amor. Se puede pasar a odiar fácilmente a alguien a quien se ha amado. Ese es el caso de este escrito.
Gracias por dejar tu comentario¡

clara SL dijo...

Quería corregir lo dicho en mi anterior comentario. No es el paso del amor al odio el sentimiento que trata de expresarse en este escrito , sino la reflexión sobre lo detestable que resulta la actitud de alguien a quien se está definiendo en él y a quien se ha querido.

Y por si eres el mismo anónimo al que contesté en los otros dos comentarios anteriores, te diré que no publicaré uno de tus comentarios por la ofensa explícita que se hace a mi persona en él, pero te insisto, estás equivocado, no es un hombre a quien me refiero en él sino a una mujer.
Lamento que te hayas sentido identificado en el escrito, pero tú sabrás porqué.
Si creo saber quién eres, que me parece que sí, te diré que no habría tenido argumentos ni motivo para arremeter de esa manera contra ti.

clara SL dijo...

Anónimo dijo: "...o lo aceptas como es o te desgastarás en cambiarlo pero sólo sacarás frustración.
Si no puedes con tu enemigo, alíate con él.
La otra opción es la indiferencia, todo menos llenarte de amargura y desgastarte.."

Te contesto a eso, anónimo:

Ni puedo ni me gusta aliarme con mis enenmigos, ser falso en la vida no es una opción para mí, quizás sí para ti.

La indiferencia puede resultar preferible a veces, quizás si la persona que infringe ese daño no es alguien que lo provoque en tu entorno más cercano, pero incluso en el caso de ser ajena, no me importaría la denuncia y la crítica si con ello la destapara y dejara en evidencia para intentar enmendar en algo el mal que provoca esa actitud.

Quizás tu opción sea mirar para otro lado para evitar ver, no es mi caso, ni sé ni puedo hacerlo y desde luego, prefiero la denuncia de lo injusto o lo pernicioso.

Y por último puedo decirte que esa lucha no me desgasta ni me frustra ni me llena de amargura, todo lo contrario, me revitaliza, sobre todo si refreno en alguna medida, poco o mucho, el mal al que estoy denunciando o persiguiendo.

Espero haber contestado a tu mensaje.
Gracias por escribirme¡