música de Clara Serrano

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jueves, 8 de enero de 2015

SINTIÓ






Sintió cómo se le acercaba por detrás,   sintió el rozar de sus pasos que se aproximaban  sin casi tocar el suelo, también la reconoció porque la olió. A pesar de ello, su abrazo le sorprendió.

Estaba  en su cama, minutos antes había pensado en ella y se había echado  boca abajo y en un simulacro de poseerla  había empujado su pelvis contra el colchón.
Pero sentir cómo se echaba sobre él le sobrecogió y se quedó quieto, casi sin respirar para que nada se desvaneciera.

Con su brazo izquierdo abarcó parte de su pecho y le aferró  a ella y su mano derecha le acarició el pelo con una mezcla de delicadeza y apasionamiento. 
Sentía su aliento caliente en la nuca y aquello le erizó el pelo y sintió cómo empezaba a excitarse.

Pasaron unos segundos eternos que le parecieron minutos y  antes de empezar a besarlo en el cuello,  le olfateó, como una pantera antes de comerse su presa.
Sus  besos fueron largos y pronunciados y su pecho, caliente y mullido, aplastado  contra su espalda, terminó de llevarle a un grado de desazón que empezaba a ser insoportable.

La tenía encima, casi cortándole la respiración pero no quería moverse, el placer que sentía bajo aquella presión era indescriptible. Su boca humedeciendo su cuello, sus orejas.., ese abrazo fiero, casi desesperado que lo mantenía pegado a ella.
Las piernas de ella le habían apresado las suyas en un lazo poderoso y su pubis que ya cuando se echó sobre él había dejado su humedad en sus nalgas, ahora ardía.

Se deslizó sobre él y mientras le acariciaba la espalda con suavidad de terciopelo en las manos, le llenó de besos lentos, ceremoniosos a la vez que  lascivos .
No quería abrir los ojos, se  recreaba plenamente en aquellas sensaciones, estaba viviendo cada milímetro de su boca  y cada átomo de su aliento en su piel .

Su mano izquierda empezó a abrirse camino por su pecho hasta llegar a su pubis y entonces sintió la punta de sus dedos palpando aquella parte de su cuerpo crecida y palpitante, sus dedos ávidos abarcándolo, su mano agarrándolo y así, comenzó a acariciarlo, meciéndolo en un vaivén delicioso.

Cerró más los ojos para concentrarse en su deseo y en el de ella y el placer fue un viaje a miles de años luz de velocidad en el que perdió el sentido.

Despertó aturdido con el zumbido de su móvil sobre la mesilla , la buscó sin entender lo que había pasado, la luz seguía encendida, y tardó un tiempo aún en darse cuenta de que todo había sido una ensoñación.

 El teléfono vibró de nuevo,....¿ wassaps a aquellas horas? 
Al mirar la pantalla vio que sólo eran las 23,40, estiró el brazo para cogerlo y deslizó el dedo sobre la pantalla, confundido, decepcionado y hastiado y comprobó que era una pesada con la que últimamente se entendía.

Tendría que contestar con unas risas fingidas y algún comentario erotico festivo si quería seguir manteniendo sus atenciones.

GB/GN

2 comentarios:

Julia C. dijo...

Qué triste que a veces se esté con quien se puede y no con quien se quiere. Supongo que es el precio que se paga por la compañía a toda costa...

Muy hermoso y sensual tu texto, Clara, con un desenlace que a buen seguro nos deja a más de uno con la miel en los labios y sin poder comerla. Me encantó!! :)

Un beso y feliz viernes.

clara SL dijo...

A veces elegimos vivir sin luchar, vivir en la facilidad. El rédito resultante de ello es la carencia de emoción y pasion. Una vida sin estas dos cosas a algunos les merece la pena.

un abrazo de los estrechos,Julia! y buen finde!!

(qué bonita tu foto)