música de Clara Serrano

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viernes, 6 de marzo de 2015

PEDRO y LA SIRENA, versión ampliada

      


Si hubiera sabido que me encontraría aquello allí, no me habría dejado rescatar por aquel mercante, me habría dejado devorar por las olas.

Ya me lo había avisado Ernesto que se avecinaba marejada, pero a ver cómo le decía al patrón que no salía a faenar, con la de euros que le debía,la mujer preñada otra vez, con dos canijos ya saltando por la casa y salir a la mar a ganarse el pan, que cada vez se hacía más difícil con las malditas cuotas de pesca, los de Europa no sabían qué se cocía fuera de sus salones...la madre que los parió a todos.

Mira que era guapa, con su cola azul brillante y su pelo,  hasta la cintura le llegaba... y se enroscaban con los peces, ella y su pelo, como olas de nacar y azabache...

Madre de Dios..., si la hubieran visto los del bar del puerto...No podría decírselo, me gritarían entre risotadas que me había trastornao por algún golpe al caer por la borda...

y cómo se movía sobre el suelo del mar, como si bailara, y sus pechos, bamboleantes, flotaban como si fueran de algodón, seguro que no cabrían en mi mano, de lo hermosos que eran..



María, sentada al lado de la cama miraba la frente de su marido sudorosa y se la limpiaba con un paño húmedo a cada rato.

"En coma" le habían dicho que estaba, que igual no recuperaba y se quedaba así de por vida.


Estoy dibujando un mar, recoleto y de aguas cálidas y tranquilas,  
donde yo me convierta en sirena y tu seas el agua donde bañarme.
Me moveré en ti despacio o agitada
dependiendo de la bravura de tus aguas,
acariciándote con mi cuerpo sinuoso
mientras una sugerente y ensoñadora canción te canto.
  

Siguió leyendo en alto el libro de poesía que le había  prestado una enfermera a la que había confesado que le gustaba leer. 

Si el Pedro lo supiera..., de seguro me mataba, menudo era él, que cada vez que me veía mirar más tiempo del debido a la mar, me daba un cachete en el culo y me decía, "..Anda, mujer, que mirándolo no nos dará de comer " . 


Clara Serrano 

5 comentarios:

Pedro Fabelo dijo...

Espero no estar volviéndome majara, pero éste es el segundo relato tuyo que leo y, llámame loco si quieres, pero el prota se llama igualito igualito que yo, y encima es un enamorado de los pechos femeninos. Dime la verdad, ¿estoy perdiendo el juicio? Porque últimamente no dejo de ver pechos femeninos por todas partes.
Ahora en serio, muy buenos tus relatos, Clara. Los dos que he leído hasta ahora. Y eso que en el otro no había pechos. Que conste.
Un abrazo ; )

clara SL dijo...

jajaj..
Los hados que se confabularon quizás ? o que al igual que a ti te vienen antes a la cabeza los nombres sajones por tu cultura audiovisdual y literaria, a mí me vienen los de raigambre latina?...
Prometo que lo escribí antes de conocerte..-P

Me alegro de que después de mi comentario te vengan imágenes tan sugerentes ..-)
Y sobre todo, me alegra que te hayas pasado por mi casa virtual a leer, que te haya gustado y que dejes tu comentario.

Un abrazo.

Paz dijo...

Hace muchos años ya ( que mayor parezco pues me veo joven en ese recuerdo) en un viaje a Galicia siempre dulce y magica, tuve la oportunidad de acabar una noche hablando y charlando en una taberna de esas en las que de solo entrar pescadores no existe aseo de señoras...
En este recuerdo situó yo tu relato. Pedro con sus compañeros en la taberna hablando del trabajo y la necesidad de hacerlo; amando y mirando el mar en la despedida de su mujer, en el bravío mar Atlántico y luego recogido después de la tempestad...
Una creencia nunca verbalizada es el creer que las mujeres de los pescadores estan echas de otra materia que las castellanas: que capacidad de amar profundamente sabiendo que su gran competidora es la mar a la que nunca han de ganar y que sin rmbargo puede robar todo. Que entrega casi en solitario a la familia...y luego cuando vuelve tan maltrecho que gran serenidad en ese amor que espera la curación a pesar de todo.
Bonita historia de amor correspondido con la mar de competidora. Y ese verso que une la visión del amor en el mar con la espera de la mujer en tierra, que arranca dentro de lo trajico una dulce sonrisa de amor profundo y correspondido.
Precioso relato.
Un beso

clara SL dijo...

Hola Paz .

En mi relato no sé si hay amor, mucho menos profundo o correspondido.
Sólo detecto en él resignación.

La dureza del entorno cuartea la piel y el corazón.

El amor está en él soñando con lo imposible, y que curiosamente viene originado por los versos que ella lee en voz alta,suscitándole ese ensueño.
En ella, el amor reside en el soñar con su pasión y en su alma sensible, ambas cosas ajenas y opuestas al medio que la rodea, imposible de manifestarlas.

Son amores desconectados, unidos en la necesidad.

Pasa tanto en la vida real aunque de tan diferentes maneras...Gente que se consuela con parejas que no son amor, ni siquiera una proyección de buen sexo, pero que se consuelan pensando que mantenerlas o buscarlas podrían significar un razonable sustituto de la soledad...Lo menos malo para no verse solos.

Para mí es un relato trágico en muchos aspectos, pero me encanta que a ti te hayaa parecido precioso.
Que tengas un buen finde, siempre bienvenida a casa.un beso

clara SL dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.