música de Clara Serrano

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viernes, 10 de abril de 2015

CASI SIN VOZ





Empiezo a sentir de nuevo la angustia que me abruma, que me paraliza. Es la sensación de desolación conocida y a la vez, de enclaustramiento,  una  situación que jamás irá para delante sino para atrás, que en vez de remitir, crecerá hasta colapsarlo todo.

Mi fuerte naturaleza aguanta la embestida de la bestia, y resiste, pero a qué precio..mis fuerzas están debilitadas, soobretodo por el ser al que tengo también que proteger.
Y noto que mi defensa no sirve para mi fin sino para estrujar el lazo que se cierne sobre él.
 
Vivo una situación que cada vez me resta más libertad, de vivir, de ser yo misma, de ser feliz, siquiera de estar en paz, de ser siquiera un yo sin tener enfrente un oponente que le ataque a cada instante.

Eso en cuanto a mi libertad, y en cuanto a la del otro ser pequeño e indefenso que habita  a mi lado , qué puedo decir... más que le estamos comprometiendo su felicidad a cada momento que pasa, no solo la presente sino la futura.
Estamos creando un ser que abominará de la tranquilidad y solo entenderá vivir la vida en permamanente estado de guerra. en donde sus conversaciones sean gruñidos, mordiscos a un hipotético contrincante, proyectando su desarrollo personal con compañías que la maltraten, que la desprecien, que la ataquen, que la coharten su posibilidad de ser y de estar.

Noto que empiezo a asfixiarme y no sé cómo se desata este nudo que aprieta hasta dejarme ya casi sin voz..

Así escribía Loren mientras en el ventanal, la luz del ocaso teñía de rojo la estancia.

Clara Serrano

2 comentarios:

Paz dijo...

Cuantas veces como madres nos hemos preguntado y agobiado pensando si lo que ocurre entorno a nosotros y a nuestros pequeños les es conveniente en su desarrollo o les cohartara su vida futura porque les marcara?
Y Cuantas veces las madres sentimos que dejamos de existir para que ellos existan? Pero por el otro lado sabemos que nada nos a de vencer por ellos, que nada de lo que nos venció en el pasado nos vencerá nunca más pues no hay nada mas grande que el amor a nuestros pequeños ni mayor fuerza que lo que este amor nos da.
Me atrevo a apuntar que es un sentimiento que sentimos mas las madres que los padres o de diferente manera. Alguien me dijo una vez que las mujeres teníamos 9 meses de ventaja...de esto no puedo estar segura porque yo soy solo mujer y madre.
En respuesta a no que me decías en otro comentario de la educación en positivo y lo que ese valor positivo enriquece a los niños y mejora la sociedad estoy totalmente de acuerdo y me esfuerzo en ello dia a dia tal y como tu lo espresabas. Me consta que hay muchos padres y madres que se vuelcan en ello. Pero también hay otros que no lo ves tanto y a veces como decía una mama-amiga del cole parece que a través de mi hijo tengo que educar a otros...
En fin que difícil es ser madre sentir que lo estas haciendo bien y sentirse bien. La vida da tantas dificultades...a veces quisiéramos que el dolor no tocase a nuestros hijos pero no podemos evitarlo. Entonces solo nos queda acompañarlos y seguir amandolos como siempre, para siempre.
Como ves a mi también me preocupa este tema y me ha venido bien expresarlo.
Espero que Loren la protagonista del micro no se deje vencer a la angustia ni la presión que siente ni se hunda en la depresión que tanto teme.
Un beso.

clara SL dijo...

Hola, Paz.Qué bueno verte por aquí.
EL tema hijos es uno de los más sensibles que siempre está en la mente de todos aquellos que los tienen pero que a veces se obvia, pues no se le enfrenta de la manera que a veces debiera hacerse.

Lo que paraliza a Loren y le asfixia es el no saber qué hacer ante una situación de pareja que crea enfrentamientos constantes, tensión continua, y ya no falta de cariño, siquiera de mínima cordialidad. Todo un mundo de situaciones negativas, perjudiciales y perniciosas que afectan directa e indirectamente al niño que vive en ese entorno y que determinarán su carácter, su manera de enfrentar las emociones en el futuro y su manera de relacionarse con los demás.

A Loren, como tú bien dices, no le importa ya su existencia, si está cercenada y anulada, sino el presente y el futuro de ese ser pequeño

Cree intuir que su resistencia ante una vida tan sin sentido y llena de malos momentos para ella pero que está dispuesta a mantener con tal de no romper el entorno familiar para el pequeño no puede ser positivo para él y sin embargo, el cariño que naturalmente une al padre con el niño es lo que le impide romperla.
¿Hasta cuánto es más negativo o positivo una cosa que otra? Esa duda de la que no sabe cómo salir es la que le asfixia y le lleva a una situación de angustia. Loren no teme por su presente o futuro, ha aprendido a renunciar a ellos, teme por los de su hijo.
¿hasta qué punto su amor incondicional por su hijo es suficiente para librarlo de que su alma se quede dañada para siempre? ¿sería mejor separarlo de ese entorno o permanecer en él?
Creo que Loren no es la primera ni la única que se encuentra en este dilema y sí, quizás los hombres enfrentan el problema de manera diferente, quizás o por evolución histórica, porque se abstraen más con su trabajo, encargados de mantener a la prole y las madres, protectoras de la prole, se vuelcan más de lleno en los hijos y dejan de lado su yo por el de ellos.

Gracias por abrir el debate a este tema, Paz
Un placer de nuevo tu visita. Un beso