música de Clara Serrano

Loading...

domingo, 25 de octubre de 2015

CANTO DE AMOR



Mecido en tu cintura,
mecida tú en la mía,
reposamos, por fin,los dos,
después de tantos años de desaliento.
Cuando todo era casi derrota inapelable,
estación de partida.

De repente, el destino,
el azar, las estrellas,
no sé muy bien qué es ni lo quiero saber
nos regala este encuentro,
para conocernos, sabernos de inmediato,
celebrar el final de una larga demora, de una injusta agonía.

Después de tantos años a tu lado,
mi voz, mi don, mi tierra prometida.
Es un milagro que nada haya cambiado,
que siga deseando el desembarco cotidiano
en las costas de tu piel,
con la emoción callada de los descubrimientos.
Que sigas siendo carne, calor y santuario,
oráculo en susurro, remanso de mis dudas.

Una y otra vez recuerdo cómo te conocí.
fue un agosto, gris agosto,
una noche sin alma,
dispuesta a ser tirada sin usar.
Llegué a la casa desaliñado,
también por dentro,
dispuesto a encontrar la cotidiana farra sin sentido y allí estabas tú.

Voz, tu voz fue lo primero.
Luego tu talle, luego tú.
Eras tan grande, lo sigues siendo,
en ti la geometría estallaba
en su propia confusión.
Desafiabas cualquier preconcepción.
No eras delgada, pero lo eras.
Tus pechos casi se escapaban,
grandes como tú, pero pequeños, como tú.
Y todo eso da igual,
supe enseguida que  daba todo igual.
Pechos o no, talle o no talle.
Eras tú y punto. Punto y final.

Ya estoy preparando nuestro lecho,
olor de ti,de tu ser más profundo.
Ya lo siento llegar, instalarse.

Tu voz aclaró mis dudas,
tu voz clara y profunda.
Tu voz me hizo ver claro que eras tú.
Y yo, tan torpe, acoplandome,
cuando no era necesario.
Lo noté al final,
una mirada furtiva y eterna de tu parte.
Una mirada que duró un microsegundo
antes de subirte al taxi,
tan leve y tan fugaz pero eterna y conocida.

Te subiste al taxi en el lugar sagrado,
el de la música de mis sueños recurrentes.
Todo encaja, eres tú, mi otra mitad.
Solo es cuestión de tiempo
y de arreglar algunas cosas.
Camino eterno por recorrer juntos.
Ya no hay temores, ni prisas,
porque no eres pasajera,
porque tu esencia es lo que reconozco.
Y es eterna.

Es curioso,
desde que te conozco estoy más tranquilo.
Se han acabado mis temores,
porque sé que estás ahí.
Y todo encaja,
aunque no te haya besado.

F.P. 2002

No hay comentarios: