música de Clara Serrano

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domingo, 15 de noviembre de 2015

EL MIEDO



Alimentar el miedo en las sociedades siempre produjo buenos réditos a los poderosos, a los que hacen sus previsiones de beneficios con lustros de anticipación.

Lo que pasó ayer en París o hace años en Londres y en Madrid no es sino una cadena de acontecimientos que tienen su origen a mi parecer mucho antes.

Dar de comer al miedo amedrenta al personal, debilita su conciencia y lo hace vulnerable, manipulable, sometible. Le pone en la posición de buscar cobijo a la sombra del que detenta la autoridad o el poder, plegándose a sus directrices y conciliábulos secretos con un fin determinado, tan claro y conciso como la perpetuación y acrecentamiento de la dominación, el mantenimiento del status quo.

Tras las dos grandes guerras mundiales, las sociedades del primer mundo establecido entraron en crisis, el desconcierto, el desánimo, la inseguridad, debilitamiento y fractura social que se produjo llevó a la clase política dirigente a replantearse un cambio de dirección que procurara una dinamización social y  económica.

Así,  se fueron estableciendo  derechos y beneficios sociales que junto al desarrollo y prosperidad del movimiento sindicalista de los años 50 y 60, logró situar al mundo de nuevo en el rumbo del progreso y desarrollo económico.

  La confianza del pueblo en un estado benefactor se consolidó y se fraguó la sociedad que heredaron nuestros padres, con un periodo de mayor redistribución de la riqueza, aumento de la educación y formación entre las clases más desfavorecidas y consolidación del llamado Estado del bienestar .

El éxito de este proceso había de durar poco, el Estado del bienestar suponía un lastre para la internacionalización y proceso de transnacionalización  económica, en donde el poder de facto quedaba oculto tras grandes grupos de poder económico, fundamentalmente financieros o relacionados con sectores energeticos, farmacéutico e industrial armamentistico, que reclamaban un aumento de los márgenes de beneficio económico y sobretodo, una sociedad moldeable y configurable a su estrategia económica.

La aparición de la figura política de Margareth Tatcher no fue casual, el Tatcherismo hizo mella en el lugar idóneo, en el país donde el movimiento sindical y social había despegado con mayor ímpetu.

Dar la estocada mortal al estado del bienestar en el país de donde había partido la idea era el mejor ejemplo para demostrarle al mundo que la cosa iba a cambiar.
 La imagen de una Inglaterra con reestructuraciones profundas en los derechos económicos y sociales supuso el pistoletazo de salida para el desmantelamiento progresivo  del avance social y económico de la sociedad acaecido hasta ese momento.
El miedo ante la inseguridad, ante los recortes de derechos sociales y económicos forjados durante décadas, ante la falta de confianza en el futuro, estaba servido.

La sociedad con miedo es vulnerable y manipulable. El solo visionado de los noticiarios de cada día arroja un mundo lleno de desgracia, violencia, desastre, inyectando en vena en el imaginario colectivo la idea profunda y oscura del MIEDO.

El terrorismo beneficia a los que se reparten el pastel, el terrorismo aumenta el miedo e inseguridad social.
Cuánto hay de confabulación en la sombra para que esto de ayer se perpetúe?
 opino que mucha.

 Nuestros  sistemas progresistas, democráticos, de derechos...etc reproducen  y mantienen esos sistemas caducos,  léase relaciones económicas prevalentes del llamado primer mundo con reuniones  y cenas de alto estado con jeques y no jeques y en general, otros personajes de dudoso perfil,  interesados en perpetuar sus sociedades, ancladas en el pasado, con niveles ínfimos de desarrollo económico y educativo.

Además, nuestro primer mundo o sus dirigentes siguen   manteniendo relaciones económicas de dominación por innumerables zonas del planeta, permitiendo la expansión de la pobreza y que el tercer mundo no evolucione.

La fractura entre sociedades, e incluso dentro de las nuestras, gracias a las diferencias económicas, el acceso a la educación y a la salud y las posibilidades de progreso , se ha hecho escandalosa.

Podemos pensar que eso no tendrá un efecto boomerang sobre unos y otros?
En nuestras sociedades aumentando los niveles de miedo , individualismo, descohesion  y por supuesto, xenofobia, entre muchas más cosas, y en las otras, alimentando éxodos, odios, rencor, veganza.

El resultado es un juego en el que la inestabilidad está servida.
Un mundo lleno de una frágil y manipulable  mayoría debatiéndose entre el miedo, el deseo de supervivencia y las ganas de morir matando.
Y mientras tanto, unos señores oscuros y en la sombra, mirando todo desde las alturas y frotándose las manos.

Clara Serrano.

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