música de Clara Serrano

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lunes, 26 de octubre de 2015

BENDIGO Y MALDIGO




Bendigo la hora, el día, el lugar  en que te encontré. Bendigo al universo que te llevó hasta mí. La suerte fue mía por encontrarnos.
Bendigo tu nombre, tu camino, tu esencia como ser humano y tu grandeza y siempre lo bendeciré. Mereces ser feliz y pido al universo que te llene la vida de dones.

Me diste todo lo que jamás habría soñado tener, tu presencia, tu amparo, tus cuidados, tu deseo y  profundo amor por mí, la confianza y la seguridad en tu persona, todo tú  comprometido por y para siempre a mi lado, regalo indiscutible de las estrellas.

Maldigo mi ceguera, mi mente perturbada que se ancló en el pasado y permitió que te abandonara. Maldigo un millón de veces aquella llamada que te rompió el corazón, aquellas lágrimas que no me dejaron ver más que un recuerdo nostálgico de mi vida anterior sin valorar la realidad y el futuro que tenía a tu lado, un universo lleno de sol y de buena estrella.

Maldigo el día y la hora en que te dejé, los minutos en los que te descarté, los segundos que dediqué a pensar en un horizonte que no fuera el tuyo.
Me maldigo por dejarme arrebatar tu persona, por permitir que aquella funesta presencia me llevara de tu lado, que achicara tu amor hasta hacerlo desaparecer, como si no existiera, como si no fuera verdad, como si no fuera lo mejor que jamás me había pasado.

Tantas veces he pensado en cómo te perdí, que he sabido a conciencia lo que vale dejar que la tristeza se haga dueña de tu corazón.


Clara Serrano.

domingo, 25 de octubre de 2015

CANTO DE AMOR



Mecido en tu cintura,
mecida tú en la mía,
reposamos, por fin,los dos,
después de tantos años de desaliento.
Cuando todo era casi derrota inapelable,
estación de partida.

De repente, el destino,
el azar, las estrellas,
no sé muy bien qué es ni lo quiero saber
nos regala este encuentro,
para conocernos, sabernos de inmediato,
celebrar el final de una larga demora, de una injusta agonía.

Después de tantos años a tu lado,
mi voz, mi don, mi tierra prometida.
Es un milagro que nada haya cambiado,
que siga deseando el desembarco cotidiano
en las costas de tu piel,
con la emoción callada de los descubrimientos.
Que sigas siendo carne, calor y santuario,
oráculo en susurro, remanso de mis dudas.

Una y otra vez recuerdo cómo te conocí.
fue un agosto, gris agosto,
una noche sin alma,
dispuesta a ser tirada sin usar.
Llegué a la casa desaliñado,
también por dentro,
dispuesto a encontrar la cotidiana farra sin sentido y allí estabas tú.

Voz, tu voz fue lo primero.
Luego tu talle, luego tú.
Eras tan grande, lo sigues siendo,
en ti la geometría estallaba
en su propia confusión.
Desafiabas cualquier preconcepción.
No eras delgada, pero lo eras.
Tus pechos casi se escapaban,
grandes como tú, pero pequeños, como tú.
Y todo eso da igual,
supe enseguida que  daba todo igual.
Pechos o no, talle o no talle.
Eras tú y punto. Punto y final.

Ya estoy preparando nuestro lecho,
olor de ti,de tu ser más profundo.
Ya lo siento llegar, instalarse.

Tu voz aclaró mis dudas,
tu voz clara y profunda.
Tu voz me hizo ver claro que eras tú.
Y yo, tan torpe, acoplandome,
cuando no era necesario.
Lo noté al final,
una mirada furtiva y eterna de tu parte.
Una mirada que duró un microsegundo
antes de subirte al taxi,
tan leve y tan fugaz pero eterna y conocida.

Te subiste al taxi en el lugar sagrado,
el de la música de mis sueños recurrentes.
Todo encaja, eres tú, mi otra mitad.
Solo es cuestión de tiempo
y de arreglar algunas cosas.
Camino eterno por recorrer juntos.
Ya no hay temores, ni prisas,
porque no eres pasajera,
porque tu esencia es lo que reconozco.
Y es eterna.

Es curioso,
desde que te conozco estoy más tranquilo.
Se han acabado mis temores,
porque sé que estás ahí.
Y todo encaja,
aunque no te haya besado.

F.P. 2002

viernes, 23 de octubre de 2015

EN LA BLANDA ARENA


Sube y baja la marea
y en la playa nada queda,
se lo llevaron las olas
de una fugaz tormenta.
Las barcas han partido a buscar la pesca
que ha de alimentar mañana,
bocas y despensa.

La mar se quedó limpia,
 templada y en calma,
las tormentas de verano
no lograron violentarla.
Los marineros echan redes,
 su pecho alborozado,
en una mañana de sol
donde sacar su jornada.

Vuelve el hombre de la mar,
 sus manos agrietadas,
su paso trémulo ahora
en la quietud de la tierra,
y el pecho henchido de gozo con su pesca,
y amarra su barca
 que supo llevarlo y traerlo,
su cuerpo vapuleado por una mar incierta,
su corazón, al menos,
anclado en la blanda arena.

Clara Serrano

AQUEL INSTANTE

Se deshizo en el paladar
el estremecimiento de aquel beso.
La brisa pasó de largo
para no rozar siquiera
la intensidad de aquel instante.

Supongo que fue tu sombra
la que me visitó
para acariciar mi vientre
y levantar el vuelo de mariposas
con el recuerdo de ti muy dentro.
Pero solo fue eso, un instante.


Clara Serrano

miércoles, 14 de octubre de 2015

OLVIDÉ


Olvidé los nombres cariñosos que me pusieron,
no recuerdo tampoco el tacto de su sonido
ni siquiera reconozco ya
el aroma que en mi alma dejaron,
ni el rastro que seguí tras sus pasos
ni las sensaciones que en mí produjeron,
y olvidé a su vez a aquellos que así me llamaron.

Sé que fue verdad mientras duró
y que en algún rincón de mi memoria
se guardan los recuerdos.

Olvidé todo para sembrar algo nuevo
que llegó tras  ellos.

Vendrá como polen fresco
 aquel que siembre
semillas de flores nuevas,
adormecidas ahora por el otoño
escondidas por la fragilidad que reside en la fuerza
de aquellos que también amaron
y dejaron con ello en su vida distintas estelas.

Clara Serrano.

martes, 6 de octubre de 2015

DELICADA o FRAGOROSA ORQUESTA


Mi rey deambula por las aceras,
atiende asuntos de estado,
 bebe el aire de la mañana
y con los dedos se peina.

Tiene un castillo de plata
 en donde me hace su reina
y yo, en la callada de la siesta, le sirvo
besos y suspiros en bandeja.

Una mirada de melancólico ángel,
aunque a veces de demonio se disfrace,
si rozo su pierna se azora
y al instante quisiera devorarme.

Mi rey se inclina en su baranda
fumando el aire de la tarde,
esperando que yo regrese
 para saludarme
con suavidad de seda en sus manos,
labios sedientos y encendidos
y dientes de diamante.

Le hago dueño de mi alma ardiente
y él me entrega su mayor prenda,
y bailamos unidos en su aposento
al son de delicada o fragorosa orquesta.

Clara Serrano


lunes, 5 de octubre de 2015

PROMETO NO FALLARTE



Encogida para no sentir el frío,
dormida para no pensar,
ausente de todo menos de ti.

Saco fuerzas  para echar una  escalera y atrapar las nubes,
en donde tú vives, mi pequeña hada.

Con tus alas y tu tierno y puro corazón,
solo tú me anclas a la tierra que piso y a este aire que respiro.

Busco ahora en algún lugar de mi recuerdo
algo que prenda sonrisas para regalarte.

Volveré del todo, por y para ti.
Mientras tanto prometo no fallarte.


Clara Serrano

FUE VERDAD



Que lo que quede en tu memoria sea el amor,
que lo que viva en ti sean sus abrazos y el cariño que de verdad te entregó.
que no haya resquicio para que el dolor
se apodere de tu recuerdo
y haga trizas  el buen tiempo de vida intensa que tuviste a su lado.

Si fuiste feliz con él, fue verdad,
si tu corazón se llenó de gozo cuando te besaba, fue verdad.
Si tu cuerpo vibró con el suyo, fue verdad,
si sus palabras te acariciaron el alma alguna vez, fue verdad.

Y aunque se marchara dando un portazo en tu vida, que lo que te pinte el rostro al recordarle sea una sonrisa.

Para C con cariño.

Clara Serrano.