música de Clara Serrano

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jueves, 27 de abril de 2017

AROMA de ENSUEÑO y DANZA


Son las manos que cuidan,
las que abrazan y se enlazan.
Son los besos perfumados de sabor.
Son los cuerpos abrazados.
      Materia prima del amor.
Todo ello y nuestras miradas.

Sello de eternidad en el pensamiento,
en la carne, en el corazón.
      Presente y futuro.
Unidos en cuerpo y alma,
por fuera, por dentro,
de amor muriendo y viviendo


          Somos tú y yo.
No hay cabida para nadie más
en ese espacio nuestro.
Ni pasados buenos ya gastados
ni sueños enmohecidos y viejos.

Ahora es donde todo empieza y avanza.
          Porque es verdad.
Aroma somos de ensueño y danza.

Clara Serrano.


lunes, 12 de diciembre de 2016

TE REGALO

Hoy te regalo mi tranquilidad,
 llena de fiesta por la felicidad que me regalas.
Añoro, a sabiendas, los abrazos que contigo me esperan.
pues así los convoco y  protejo,
guardados y acurrucados aún sobre tu pecho
 que regocijado, también me reclama.

Clara Serrano.

martes, 15 de noviembre de 2016

RECLAMOS DE CAZA

De lejos vienen reclamos,
intentando dar el salto,
seduciendo con halagos.
Llamando a las puertas
de los que andan solitarios.

Llaman melosos, edulcorados,
con suavidades de renuncia,
sumisión, obediencia y recato.
Llaman ronroneando,
astutos e interesados, como gatos,
 seducidos por lo próspero,
ansiando vidas de abundancia y relajo.

Clara Serrano



miércoles, 9 de noviembre de 2016

Si soy leal y honesta con los que, por sus necesidades o mis ofrecimientos, depositan en mí su confianza, cómo no iba a serlo contigo, que has dejado tu cuerpo y tu alma en mis manos.

Clara Serrano


martes, 4 de octubre de 2016

Qué mala es la desilusión....o qué buena.

martes, 20 de septiembre de 2016

EN SEPTIEMBRE


Septiembre...
te disfrazas de tormenta,
o de tibias nubes que no dejan lluvia,
de frío prematuro,
de atardeceres en sanguina, arrebolados,
también de acalorada siesta.

En septiembre muere el verano.
Y un otoño melancólico,
pero frío y recio,
como principio que es del fin,
recuerda besos y antiguas canciones,
y trae, tras el viento que lo acompaña,
el aroma de lo venidero,
una prometedora sonrisa
y del que ama de verdad,
 la mirada serena.

Clara Serrano


domingo, 4 de septiembre de 2016

BLANCA y ERNESTO



Todos deseaban los pechos de Blanca.

Rezumaban un discurso de seda y dulzura en el canal que formaban,  y una blanda verdura de prado en primavera en las curvas que dibujaban.

Todos soñaban con un paseo húmedo por sus cimas, embriagados de ese aroma de pura naturaleza y gozo que queda cuando la lluvia aplaca el calor de un día de agosto.

Sin embargo, su alma era profunda  y oscura, tan oscura como la antítesis de su nombre. Y es que en ella cabían todas las pasiones y todos los sueños.

Donde las almas simples se perdían y donde las almas audaces se asombraban, donde los egos más profundos se resentían y los más humildes de tanto ensalzamiento estallaban.

Pero no hubo un hombre que una vez poseída supiera amarla.

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Todas se perdían en el misterioso azul de las pupilas de Ernesto. Incluso cuando su faz no lucía esa tímida sonrisa de niño que algunos hombres congelaron en su infancia tras el primer desengaño.

Todas perdían el pulso si él las escogía con una mirada. Y cualquiera de ellas soñaría aquella mañana, tarde o noche con pasear agarradas de su mano, hundidas bajo su pecho o atrapadas en su abrazo.

Pero aquel intenso cielo azul de sus ojos escondía un infierno igual de intenso.

Una candente fragua de resabios y resentimientos, también de calurosa añoranza, y de amor y pasión desatados, ardientes e insatisfechos, ante diosas veneradas que se extinguían en sus sueños. De muchos querer y no querer casi a la vez, sin explicaciones aparentes ni razonadas.

Y por eso nunca amó realmente a ninguna y tampoco ninguna acabó de amarlo.

Un día, la profunda oscuridad de Blanca matizó los hirientes destellos de la mirada de Ernesto y la luz celestial de Ernesto iluminó la negrura del alma de Blanca y así, uno y  otra se encontraron. Y en un atino y desatino constante y sin siquiera decirlo, pretenderlo o  saberlo, se juraron amor eterno...., como pasa en cualquier cuento que se precie de serlo.

Clara Serrano

viernes, 12 de agosto de 2016

COMO LOS SUEÑOS



Soñaban y era gratis.
Los sueños son así de bellos,
no cuesta hacerlos o deshacerlos.

Soñaban en voz alta
o voz  callada,
en verso y en prosa.
Y eso les daba alimento.

El mar y navegar,
la chimenea y el frío..
...o el calor y la costa.
Llevándoles a puerto
viajes en dragones,
o corceles desbocados,
o sabias amazonas.


Soñaba ella  y soñaba él.
Amantes y amados,
sentimientos eternos
e indestructibles ambos
....como los sueños.

Clara Serrano





martes, 9 de agosto de 2016

PARA SIEMPRE, ME TEMO

Dejadla en paz!
Siempre molestas por su gesto.
Preocupadas más
por vuestra tranquilidad emocional,
nunca la habéis dejado estar o no estar.

Acaso resistiríais en su lugar?
Vivir para veros deseo
en su lamentable miseria
resistir con dignidad.

Erigidas en vuestra absurda razón,
decidiendo y deshaciendo con desatino.
Armadas de amor, necio y loco,
fuera de toda lógica
y dirigidas siempre
por la de menor juicio.
Actuais  a base de decretazos.
razones sin razón,
argumentadas con obcecadas pasiones.

Madre mía...
una vez más me la arrebatareis,
esta vez para siempre, me temo.

Clara Serrano.

sábado, 30 de julio de 2016

IRREPRODUCIBLE




En círculos de vértigo imposible,
de dragón volador de cuento,
en sacudida violenta, a la vez delicada,
he sentido flotando mi cuerpo.

Enredado entre tus piernas y brazos,
en caída libre, mortal y glorioso
el apasionado descenso.

Jinete diestra y experta sobre ti,
dirigiendo un viaje a un espacio
personal e intransferible,
y que, desde ese momento, será
irreproducible en otros cuerpos.

Clara Serrano